
Me sentí re bolas tristes. Me la comí mal.
Esta que te cuento empieza bien, se va para el lado del maltuco pero tiene un final lindo. Es lunes, tengo una resaca de Baileys casero y una mocosa al lado que no para de roncar. No se quien es. Espero que sea mayor de edad. La destapo un poco para ver que onda de tetas y me llevo terrible chasco. Es linda de cara, pero el charco de baba en la almohada me quita las ganas de garche. Ella se despierta, me sonríe y me tira un "Hola Capi" que me enciende a pleno. Me olvido de la baba y armo un juego previo: caricia, besito al cuello y le cacho la nuca con la mano abierta. Bajo un toque y me como una negativa
-No, pete no
-¿Pete, no?
Me pongo loco, le meto un cachetazo mano abierta y la tiro al piso. Ella grita, yo lloro un poco para que no me ponga una denuncia y le doy plata para un remís. Dije que empezaba bien y arranqué con un drama. No mentí, el plus de buena onda se lo da un desayuno americano que me cae fenómeno: Huevos fritos, tocino, jugo de naranja y un lilapause. En medio de la joda suena el teléfono. -¿Capi Baker? -Depende... (Nunca doy certezas, lo aprendí en el ejército) -Mirá Capi Baker, mi nombre es Lulú, te llamo de Star Cast. Vimos una foto en tu página de internet y nos parece que re das con el perfil que el cliente busca... Hasta ahí no agarro una, me lo explica tres veces hasta que entiendo.
Una marca de jabones quiere darle "un cambio de target" a su producto y mi imagen viril da en el clavo. “Se avivaron” pienso y mientras me acicalo, me clavo un Rivotril para no andar nervioso. Después me clavo una paja y después un remís hasta el Buquebus, que tarda una eternidad pero me deja a 25 cuadras de la empresa de castings.
Hay unas 7 personas en la sala de espera; dos minas bastante putas, una madre con un nene medio feo, unos tipos más y un petiso. Odio a los petisos, así que lo miro mal de una. Parece que hay una espera larga así que me leo una Paparazzi de pe a pa y me entero de todo. Negra Capristo se casó, pensar que salió de un real show y se hizo una carrera a base de esfuerzo y capacitación. Bien por ella. Bien por el amor.
De repente, en el entrar y salir de gente la veo. Es Lulú, me doy cuenta de una. Su cabello corto, escaso y despeinado, sus labios carnosos y sus ojos tristes. Me dirige una sonrisa y se la devuelvo. El petiso la agarra de la cintura y me pongo loco, enrollo la revista y se la pongo en la nuca. Hay puteadas, hay gritos, hay llantos. Lulú, gentil, soluciona todo con amor y me hace pasar antes porque me ve hecho una fiera.
“Tranquilo Capi Baker esto va a llevar solo unos minutos, yo te voy a ayudar” dice apoyándome una mano en el hombro. Me pongo medio nervioso y bajo la vista descubriendo unas duras y redondas lolas que me parecen divinas. “Buenas gomas” digo con una sonrisa y me como una mala onda y un portazo en la sala de castings.
Ahí estoy solo, solo con un flaco desgarbado y despeinado que se la da de director de cine. El tipo se quiere pasar de listo y me hace un chiste con el bigote. No me gusta un carajo, pero me quedo muzarella porque tengo miedo de no quedar. Me paro en la marquita, me peino con saliva y espero a que el tipo “Ajuste el seteo”. Ni idea. Espero nomás. De repente entra ella, tan dulce en su andar, se acerca al flaquito y le comenta algo al oído, él se ríe, le agarra la cintura y, si no veo mal, le mete un beso en el cuello. Cualquiera, me pongo como loco, pero me quedo en el molde.
“A ver viejito, hacemos una presentación, me das los perfiles y después te saco una fotito, ok?”. No agarro una ni ahí, tengo ganas de enchufarle un tiro pero me tiembla tanto la pierna que no puedo hacer más que obedecer.
-Hola, soy Capi Baker, tengo 69 años y me gustan… ¿Digo que me gustan los deportes?
-No, no…corten…espera viejito, no me mirés a mi, decí cualquier cosa, pero mirá a cámara. Dale, va.
Ella se ríe, se ríe de mi y él también. Trato de disimular que estoy temblando. Ella sale de la habitación blanca y horrible, y me relajo un poco. Aunque también me pongo triste y la extraño. De repente vuelve a entrar con dos tipos que se sientan al fondo.
-… Y es la primera vez que hago una publicidad,… pero bueno,… yo compro mucho este jabón así que… no se…que más digo?
Creo que se están riendo de mí, pero no estoy tan seguro y Lulú es tan linda que todo se hace más placentero. Hablan entre ellos, uno de los tipos le dice algo a Lulú mientras le toca el pelo, el otro anota algo en una libreta. Solo escucho murmullo y mis piernas temblando. Se me acerca el flaco alto, medirá 2 metros y tiene un look rockstar gay que me cae re mal. Se hace el canchero, mueve mucho las manos y se ve una clara onda entre ella y él. Me pongo celoso pero trato de prestar atención a las instrucciones. Me da una caja de jabón en polvo y me pregunta si entendí bien. Levanto un pulgar y me paro “en la marquita”.
Todos me están mirando cuando la cámara se enciende.
-A ver viejito, caminá, caminá en círculos, sonreí…a ver… ¡Ahí va! Ahora pasate el jabón por el pecho, a ver…dale, bien…un poquito más, con ganas viejito ¡Ahí va…!
Ella sonríe y me entusiasmo. Creo que voy bien.
-Seguí…bien… ¿Cómo Lulú? Ok… vamos a jugarla más, a darle punch, pasate jabón, sacate la camiseta, a ver…si, ahí está…Pasate más jabón…Sos un salvaje, un salvaje del jabón dale, te re querés lavar, te querés lavar todo…
Tienen sus ojos en mí, me estoy comiendo el show. Creo que Lulú gusta de mí, no para de mirarme.
-Viejito, titán…vas bien, dale…bajate un poco los pantalones a ver…dale con ganas, ahí va…
Me copo con la propuesta, ya estoy suelto y me mando terrible stripdance. Me enredo con la botamanga y caigo al piso golpeando una luz. Todos me gritan, el flaco apaga la cámara. “¡Pelotudo, viejo pelotudo!” grita uno mientras pega un portazo. Lulú rompe en una carcajada cínica que me deja mudo, el flaco de la cámara también ríe y, si no veo mal, aprovecha la volteada y le encaja un chupón. Todos se ríen de mí.
“¿Cómo se te ocurre Lulú? Amateurs no…siempre te digo” Me subo los pantalones como puedo. Los mataría a todos si no fuera porque tiemblo de nervios y estoy llorando. Salgo corriendo del lugar y cruzo una última mirada con Lulú, que me lanza una sonrisa, mientras otro petiso le agarra la cintura.